Hacer que los vehículos del futuro puedan intercambiarse mensajes automáticamente es uno de los objetivos de los sistemas inteligentes de transporte. Así sería posible avisar a los conductores de alguna incidencia cercana, como obras en la calzada o un coche averiado en el arcén, para mejorar la seguridad y la eficiencia en la conducción. Pero, como se requiere que los propios vehículos reenvíen los mensajes para llegar a todos los situados en una determinada área, existe el peligro de saturar la banda de radio empleada.

 

Unos investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) de España, en colaboración con otros de la Universidad de Halmstad (UH) en Suecia y la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) en España, han encontrado ahora el modo de reducir este riesgo.

 

La solución propuesta, válida tanto en entornos urbanos como en autopistas, representa una mejora considerable respecto al modelo actual del Instituto Europeo de Normas de Telecomunicaciones (ETSI, por sus siglas en inglés), uno de los organismos que han establecido estándares en el mundo para este tipo de comunicaciones. Especialmente, en lo que se refiere a la eficiencia. El algoritmo, desarrollado en la UPM por integrantes del Grupo de Investigación en Redes y Virtualización de Servicios de Comunicaciones (GIROS), adscrito a la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación (ETSIT), consigue al menos la misma eficacia en llegar a los vehículos que la solución del ETSI, pero divide el número de mensajes necesarios hasta 39, lo que supone un ahorro muy sustancial en el uso de la banda de radio.

 

El equipo, integrado, entre otros, por Óscar Amador, de la Universidad de Halmstad, y María Calderón, de la UPM, ha aportado sus resultados al grupo de trabajo en sistemas inteligentes de transporte del ETSI. De hecho, numerosos mecanismos del algoritmo, bautizado como S-FoT+, ya se han adoptado para la próxima versión del correspondiente estándar, que previsiblemente será publicada antes de fin de año. El trabajo del equipo se encuadra en el proyecto Arquitectura Inteligente y Coste-Efectiva de Oficinas Centrales para Habilitar el Despliegue del Internet Táctil y 5G/6G, financiado por la Agencia Estatal de Investigación.