La promoción de las villas del complejo, por el contrario, marchan con el viento de cola. Se trata de residencias de alto standing que se venden a un precio elevado. Es paradójica la desigual aceptación entre un producto y otro pese a estar ambos bajo el mismo paraguas.
La ocupación media del St. Regis desde su apertura a día de hoy no alcanza el 50 por ciento, según fuentes próximas a la cadena norteamericana. Hasta la víspera de Navidad, en plena temporada alta, los registros estaban muy por debajo de las ocupaciones de otros hoteles de lujo.














