De las religiones cristianas más populares en el país, la Iglesia Adventista del Séptimo Día mantiene una particularidad que la distingue del catolicismo y la fe evangélica tradicional: sus feligreses guardan el sábado.
Eso significa que, desde la puesta del sol del viernes hasta el atardecer del sábado, los adventistas no trabajan; un día reservado para el descanso espiritual, la consagración y la reflexión.
En el béisbol, donde rara vez viernes y sábado son días libres, este principio genera un choque inevitable.














