Nunca imaginó que un día dejaría de escuchar el sonido del rebote en el tabloncillo para comenzar a vivir bajo la presión del silbato y decretar penales.

La vida de Adonis Carrasco cambió en un aula universitaria, cuando cursaba Educación Física en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), y se topó con un reclutamiento para árbitros de fútbol.

Sin tener idea del reglamento, sin haber pateado nunca una esférica, levantó la mano:

“Inscríbeme, que uno no sabe de qué va a vivir”, recordó entre risas durante una entrevista al Listín Diario.