En los últimos años, Moscú ya había declarado «indeseables» a numerosas fundaciones y organizaciones extranjeras y les había prohibido desarrollar sus actividades en el país. Sin embargo, pese al considerable deterioro de las relaciones entre Rusia y Occidente a raíz de la guerra de agresión rusa contra Ucrania, el Instituto Goethe, inaugurado en 1992, había podido seguir funcionando.

Pero ahora su actividad llegará definitivamente a su fin. Según el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, el Gobierno de Rusia quiere cerrar las tres sedes del Instituto Goethe en Moscú, San Petersburgo y Novosibirsk. Al parecer, se trata de una reacción al anunciado cierre de la Casa Rusa. Alemania pretende rescindir el contrato con ese centro cultural como medida punitiva, ya que el Gobierno alemán responsabiliza a Rusia del intento de atentado en el aeropuerto de Leipzig/Halle.

Wadephul: «El problema es el liderazgo ruso»
La presidenta del Instituto Goethe, Gesche Joost, escribió en un comunicado de prensa: «El anuncio del ministro de Exteriores ruso marca el fin de una era en las relaciones culturales germano-rusas». Es una mala noticia para la población de Rusia, afirmó, y recordó que la institución había conectado a las sociedades de ambos países a través de la cultura y el idioma.

Ya en 2023, el Ministerio de Exteriores ruso exigió una fuerte reducción del personal del instituto en el país. El intercambio cultural con artistas alemanes solo podía realizarse de manera limitada y exclusivamente en formatos digitales. Sin embargo, el interés por los cursos de idiomas seguía siendo elevado, con 10.000 estudiantes. «Nuestro trabajo en Rusia era y sigue siendo importante», dice Joost. «El aprendizaje del alemán, los numerosos encuentros y el entendimiento entre las personas».