Michael Madsen falleció el jueves 3 de julio a los 67 años en su casa de Malibú a causa de un paro cardíaco. El actor, recordado para el gran público especialmente por sus trabajos a las órdenes de Quentin Tarantino en filmes como Reservoir Dogs, Pulp Fiction o Kill Bill, se abrió camino en la industria de Hollywood por su grave voz y magnética presencia.

Sin embargo, Madsen ha interpretado todo tipo de papeles a lo largo de su carrera, que van desde el perturbador ladrón de bancos Rudy Travis en el remake de The Getaway (La huida), junto a Alec Baldwin y Kim Basinger, hasta exterminador de alienígenas en Species (Especie mortal). En 1997, también se puso a las órdenes de Mike Newell para interpretar a Sonny Black en Donnie Brasco, donde compartió pantalla con Al Pacino y Johnny Depp.