Cada vez son más jóvenes. El automovilismo mundial dejó hace tiempo de esperar a que sus talentos lleguen a la adultez para ponerlos en los escenarios grandes.

Hoy las principales academias de Fórmula 1 observan niños de 11, 12 y 13 años como futuras apuestas de élite.

Nombres como el del italiano Andrea Kimi Antonelli -ganador del último Gran Premio de Miami con apenas 19 años- siguen confirmando que la velocidad también pertenece a las nuevas generaciones.