SAN CRISTOBAL.- “Terminó la misa, cada uno para su casa, partida de idiotas”. No sé de quién es la frase. La vi por primera vez en una actividad organizada por una compañía telefónica para los periodistas de esta provincia, cuando, antes de abandonar sus asientos y dejando la suculenta cena, la escribió en un mantel blanco el periodista Daniel Martich Lorenzo, mi inolvidable amigo, ya ido de este mundo.
Nos despedimos, por la gracia de Dios nuestro Señor, del peor manager en de la historia de nuestro país, y nos quedamos con el sabor amargo de las agresiones al mejor narrador de Beisbol de esta época.
Termino el torneo de Beisbol Invernal. Las Aguilas ganaron gracias a las torpezas del manager Luis Urueta, las cuales se pusieron de manifiesto en su máxima expresión en los partidos números seis y siete del campeonato.
El Licey perdió, pero nos dejo un legado a la fanaticada y al país, que hasta nos sirve para “botar el golpe”, como son las ocurrencias de Franklin Mirabal, para muchos el mejor narrador en muchos años, hasta tal punto de que los aguiluchos no podían celebrar, sin parafrasear las expresiones de este comunicador.
Se escucha a los niños en las escuelas públicas y los colegios privados decir “Que bonita se ve la pizarra” y “Quítense del medio”, entre otras expresiones, que le dieron sello personal, de dimensiones inolvidables.
Pienso que el Llicey debe hacer dos actos, uno de ellos para botar deshonrosamente a Urueta y compensar en los fanáticos parte del daño emocional causado por este inepto dirigente.
El segundo acto sería para tributar un homenaje a Franklin Mirabal.
“Que bonito se ve la pizarra”. Quítense del medio” ……..














