Unos expertos en ciberseguridad descubrieron recientemente una vulnerabilidad en procesadores de ordenador. Tras alertar a los fabricantes de los chips para que pudieran poner en práctica las medidas capaces de neutralizar la amenaza potencial, han hecho público el problema.
Los procesadores modernos son rápidos, en parte, porque hacen suposiciones. En vez de esperar a descubrir qué rama tomará un programa, un chip predice la ruta probable y se adelanta. Cuando la predicción es correcta, se ahorra tiempo. Cuando es incorrecta, el trabajo se descarta, pero quedan rastros. Desde que se reveló la vulnerabilidad Spectre en 2018, los atacantes han sabido cómo leer esos rastros para extraer información confidencial de la memoria a la que nunca deberían haber tenido acceso.
Los fabricantes de chips y los desarrolladores de sistemas operativos han dedicado años a crear defensas. El nuevo estudio, llevado a cabo por Daniel Trujillo y Mengjia Yan, ambos del Laboratorio de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial (CSAIL), dependiente del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Estados Unidos, demuestra que una suposición clave en muchas de esas defensas no se cumple.














