Dispositivos de tecnología de vanguardia como los que pueden llevarse puestos a modo de ropa, los que comienzan a integrar lo que se conoce como “internet de las cosas” o los robots de tamaños minúsculos, requieren fuentes de energía ligeras y mecánicamente flexibles. Las baterías convencionales, que desde el punto de vista exclusivamente energético constituyen la mejor opción de fuente de energía, suelen ser demasiado rígidas y pesadas para resultar útiles, y además contienen materiales tóxicos que pueden acabar liberándose en el entorno. Los dispositivos recolectores que capturan energía del entorno y la convierten en energía eléctrica utilizable, son más ligeros, pero su rendimiento es limitado.

La solución a este dilema puede que haya llegado ahora. Unos científicos han inventado y probado una batería elástica y no tóxica que funciona extrayendo la humedad del ambiente, incluso en climas tan secos como el de los desiertos. Las baterías de esta nueva clase podrían tener sus primeras aplicaciones prácticas en la internet de las cosas, en dispositivos que se pueden llevar puestos como parte de prendas de vestir, y en sistemas avanzados de seguridad con activación de interruptores de apagado de emergencia.

El logro es obra de un equipo integrado, entre otros, por Rajaram Kaveti y Amay Bandodkar, de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, y Raudel Avila, de la Universidad Rice, en Estados Unidos ambas instituciones.