Una nueva clase de músculos artificiales para robots parece que va a poder usarse en aplicaciones prácticas para las que otros tipos de músculos artificiales no han resultado adecuados nunca.

 

Este avance es obra de un equipo encabezado por Sen Zhang, de la Universidad de Carolina del Norte en Estados Unidos.

 

Al agregar partículas ferromagnéticas en elastómeros similares al caucho, estos investigadores han conseguido fabricar, mediante impresión 3D, una delgada película magnética que se puede aplicar a estructuras que cambian de forma de acuerdo con los principios típicos del origami o papiroflexia.

 

Cuando se exponen al magnetismo, las películas sirven de actuadores y hacen que el sistema se desplace, sin interferir con los movimientos papirofléxicos de cambio de forma.

 

Estos actuadores magnéticos blandos presentan varias ventajas.

 

Tradicionalmente, los actuadores magnéticos utilizan imanes rígidos. Aunque son eficaces, su rigidez limita las aplicaciones de un robot blando que los posea. Por ejemplo, un robot blando con actuadores rígidos puede dañar más fácilmente el interior del cuerpo humano que un robot con actuadores blancos.