Unos robotistas han desarrollado un sistema de inteligencia artificial que permite a un robot de cuatro patas adaptar su forma de andar a terrenos diferentes y desconocidos, igual que un animal real, en lo que se cree que es una primicia mundial.
Esta tecnología pionera le permite al robot cambiar por su cuenta su forma de moverse, en vez de tener que recibir instrucciones sobre cuándo y cómo modificar su marcha, como ocurre con los robots actuales con patas. Este avance se considera un gran paso hacia el posible uso generalizado de robots con patas en entornos peligrosos en los que los seres humanos podemos correr riesgos, como el desmantelamiento de centrales nucleares o las operaciones de búsqueda y rescate en sitios estructuralmente inestables.














