Muchas de las estrellas de nuestro universo existen en parejas de estrellas. Aunque nuestro Sol es una estrella solitaria, numerosas estrellas como él forman parte de un sistema binario con una compañera similar. Por otra parte, no son raras las parejas formadas por una estrella de gran masa y por un objeto cósmico masivo y más compacto, como por ejemplo una estrella de neutrones, que es el núcleo ultradenso de una estrella muerta en una explosión de tipo supernova.
Sin embargo, las estrellas que forman pareja con tales astros compactos son típicamente estrellas con unas características que no tienen las que recientemente han sido descubiertas formando pareja con 21 estrellas de neutrones.
El extraño descubrimiento lo ha efectuado un equipo internacional de astrónomos encabezado por Kareem El-Badry, del Instituto Tecnológico de California (Caltech) en Estados Unidos.
La mayoría de esas estrellas de neutrones recién descubiertas se encuentran a menos de 3.000 años-luz de la Tierra.
A las distancias a las que están, esas estrellas de neutrones difícilmente serían detectables si estuvieran solas, pero al tener por compañeras a estrellas como el Sol, que son lo bastante brillantes para ser observadas, se puede detectar en la conducta de cada uno de esos soles la influencia de su compañera.
Concretamente, al girar un astro alrededor del otro, la estrella de neutrones tira de su compañera solar, provocando anomalías delatadoras en su movimiento.
Valiéndose de observaciones realizadas por el telescopio espacial Gaia de la Agencia Espacial Europea (ESA), los autores del estudio pudieron captar estos bamboleos delatadores y encontrar la citada población de estrellas de neutrones.














