Dotar de arquitectura neuromórfica a un ordenador implica por regla general organizar su estructura de un modo similar a como está organizado el cerebro vivo de un ser humano u otro animal superior. La capacidad humana de pensar incluye cualidades que van mucho más allá de lo conseguido por todos los ordenadores fabricados hasta ahora. La esperanza con la computación neuromórfica, sobre todo en el marco de otras técnicas comúnmente asociadas a la inteligencia artificial, es lograr una máquina que a sus cualidades propias se les sumen las de un ser autoconsciente y verdaderamente pensante.

 

El proyecto ‘Advancing Intelligence: Next-Generation Brain-Like AI’, liderado por el investigador Jordi Madrenas de la Universidad Politécnica de Cataluña, ha recibido financiación a través de Unite! Seed Fund para implementar una inteligencia artificial neuromórfica, inspirada en las redes neuronales del cerebro humano. El proyecto se desarrolla conjuntamente con el Instituto Superior Técnico (IST) de Lisboa, Portugal y el Real Instituto de Tecnología (KTH) de Suecia.

 

Unite!, la alianza de universidades europeas de la cual forma parte la Universidad Politécnica de Cataluña-Barcelona Tech (UPC), trabajará en una propuesta innovadora en el área del aprendizaje automático (una modalidad de inteligencia artificial) a partir de un enfoque neuromórfico, inspirado en las redes neuronales del cerebro humano. En el proyecto, junto con Jordi Madrenas participan los profesores Juan Manuel Moreno y Jordi Cosp-Vilella. Los tres son investigadores del grupo de investigación Sensores Inteligentes y Sistemas Integrados. También colabora el investigador Bernardo Vallejo, así como los profesores Diogo Caetano, del Instituto Superior Técnico) de Lisboa, Portugal, y Pawel Herman, del Real Instituto de Tecnología (KTH) de Suecia.