Una investigación revela que en la corteza lunar temprana hubo mucha más agua de lo que se ha venido creyendo.
El estudio es obra de un equipo encabezado por Tara Hayden, de la Universidad del Oeste de Ontario en Canadá.
Trabajando con una pequeña muestra de un meteorito del cual se determinó su procedencia lunar, Hayden y sus colegas han identificado, por primera vez, el mineral apatita (el fosfato más común). El meteorito formó parte en su día de la corteza lunar temprana.
El hallazgo demuestra que la corteza primitiva de la Luna (la de hace más de 4.000 millones de años) albergaba bastante más agua de lo que se ha venido creyendo, lo cual implica que se abren nuevos caminos en el estudio de la historia lunar.
Buena parte de lo que se ha sabido sobre geoquímica lunar proviene de los primeros análisis de las muestras traídas a la Tierra por los astronautas del programa Apolo.
En un principio se supuso que las muestras del Apolo eran «pobres en materiales volátiles», lo que dio lugar a la conocida descripción de la Luna como «seca como un desierto».














