Cae la tarde de un día laborable cuando, desde el estacionamiento que funciona en la Arzobispo Meriño, mi hijo Alexis me sirve de cicerone y fotógrafo en este entorno de la Ciudad Colonial. En un pequeño centro comercial, en Arzobispo Meriño con Mercedes, en la acera donde alquilan motocicletas eléctricas, está Jalao. Me gusta su dulce de naranja de Nagua que hoy no tienen y su sencilla decoración inspirada en el campo criollo. En la esquina de al frente, el antiguo Hotel Francés, cuya construcción se fija en el siglo XVI, aunque con varias remodelaciones. Hoy día sirve como sede de eventos y actividades diversas. Hacia su amplio patio central se asoma desde el segundo piso un largo balcón corrido con barandilla en hierro.