Lo descubierto en una nueva investigación pone en duda una teoría muy aceptada sobre el depredador capaz de romper la robusta coraza de unos animales marinos del pasado remoto y plantea un enigma.

 

Los trilobites, que ya llevan extintos unos 250 millones de años, fueron en su mejor época animales muy comunes en el mar. Los trilobites variaban en tamaños desde los casi microscópicos hasta los de más de 30 centímetros de largo, aunque la mayor parte de las 17.000 especies conocidas medían de dos a diez centímetros. Los trilobites estaban entre las criaturas que surgieron hace unos 500 millones de años, durante lo que se conoce como «la Explosión del Cámbrico».

 

El Anomalocaris canadensis fue un superdepredador marino de aspecto amenazante que convivió con los trilobites. Medía unos 60 centímetros y poseía dos extremidades frontales parecidas a patas de araña. Fue descubierto hace más de cien años a partir de restos fósiles.

 

Desde hace mucho tiempo, se ha venido creyendo que el Anomalocaris canadensis era el culpable de las hendiduras y los aplastamientos exhibidos por algunos de los exoesqueletos de trilobites encontrados por los paleontólogos en el registro fósil.

 

Sin embargo, una nueva investigación centrada en la biomecánica del Anomalocaris canadensis indica que el animal era veloz, pero no lo bastante fuerte como para romper caparazones de trilobites.