Las paredes celulares de la madera están hechas de fibras de celulosa, el polímero más abundante de la naturaleza y el principal componente estructural de todas las plantas y algas. Cada fibra está reforzada en su interior por nanocristales de celulosa.
A escala nanométrica, los nanocristales de celulosa son más fuertes y rígidos que el Kevlar, un material empleado en chalecos antibala.
Un modo viable de usar esos cristales en materiales artificiales permitiría conseguir plásticos más resistentes, más sostenibles y de origen natural.
Cada año se generan más de 10.000 millones de toneladas de celulosa a partir de vegetales. La mayor parte de esta celulosa se utiliza para fabricar papel y tejidos textiles.
En años recientes, ha crecido el interés por explorar los usos potenciales de los nanocristales de celulosa, que pueden extraerse de las fibras de celulosa mediante hidrólisis ácida.
Estos cristales excepcionalmente fuertes podrían utilizarse como refuerzos naturales en materiales basados en polímeros. Pero hasta ahora solo se había conseguido incorporar fracciones bajas de nanocristales de celulosa, ya que tales cristales tienden a formar grumos y a unirse demasiado débilmente a las moléculas de los polímeros.
Ahora, el equipo de A. John Hart, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Estados Unidos, ha diseñado un compuesto hecho principalmente de nanocristales de celulosa mezclados con un poco de polímero sintético.














