Ese día, 31 de marzo de 1995, una recepcionista de un hotel de la localidad de Corpus Christi, en el estado norteamericano de Texas, declaró que vio a la cantante de origen mexicano Selena Quintanilla Pérez, mientras corría por el vestíbulo, desangrándose, diciendo que Yolanda Saldívar la había baleado.

La recepcionista del hotel Days Inn, Shauna Bella, fue una de las testigos que rindió declaración durante el tercer día del juicio que se realizó contra Saldívar, acusada de matar a la cantante en Houston, Texas, Estados Unidos.

La crónica de la época recogen los testiminos, durante el jucio a Saldívar, siete meses después, de cuatro testigos oculares, empleados del hotel, que vieron salir a la artista baleada y ésta afirmar quién le había disparado, ese fatídico día del que hoy se cumplen 30 años de un asesinato que ha marcado a generaciones.