Corría el año 2002, Alex Garland había escrito dos novelas, la primera, ‘La playa’, Danny Boyle la había trasladado al cine dos años antes, con Leonardo DiCaprio, Tilda Swinton y Guillaume Canet. Fue entonces cuando Garland, que acabaría dirigiendo él mismo e incluso nominado al Oscar por su guion de ‘Ex Machina’; dio sus primeros pasos en el cine. Lo hizo de la mano precisamente de Boyle y juntos cambiaron el cine de «zombies» con ’28 días después’, una película en la que, por primera vez, los infectados corrían y eran encarnizadamente violentos en lugar de lentos comecerebros. Y para colmo eso ni siquiera era lo más aterrador de la historia: los malos eran (son) los hombres.














