Según datos oficiales, los robos disminuyeron en un 57 %, los homicidios en un 53 % y la cantidad de heridos en un 31 %, cifras que representan los niveles más bajos en años recientes. Este descenso ha sido interpretado como un logro significativo en comparación con períodos similares anteriores.

No obstante, el informe también señala que, pese a la mejora general, el Gran Santo Domingo continúa siendo la zona con mayor concentración de hechos delictivos, lo que evidencia la necesidad de mantener la atención en áreas urbanas de alta densidad poblacional.

Las reacciones no se han hecho esperar. Mientras algunos sectores celebran los resultados como un avance importante, otros cuestionan la sostenibilidad de esta tendencia, planteando interrogantes sobre si se trata de un fenómeno temporal o el inicio de un cambio estructural.