La apnea del sueño es una patología respiratoria en la que el paciente deja de respirar por un tiempo determinado mientras duerme, un fenómeno que se repite a lo largo de la noche y que provoca una desestructuración del sueño con múltiples despertares a lo largo de la noche. La  apnea tiene su origen en una malposición de los huesos de la cara, y, según unas estadísticas, la cirugía ortognática permite acabar con el problema en el 95 por ciento de los casos.


Tanto la obesidad como la hipertensión arterial son factores que se relacionan directamente con la apnea del sueño, y deben tenerse muy en cuenta a la hora del tratamiento de este problema, que también genera desequilibrios hormonales que pueden conllevar a una disminución de la libido, aumento de la micción durante la noche o alteración del crecimiento infantil.

La ausencia de respiración durante el sueño, acompañada de ronquidos y de somnolencia diurna, son síntomas de posible existencia de esta patología. A menudo, es el entorno familiar quien pone en sobre aviso la existencia de este problema respiratorio.

Muchos de los pacientes que acuden al médico lo hacen porque durante el día les invade un dolor de cabeza inexplicable junto a una tendencia al sueño cuando se exige una concentración mental ante cualquier aumento de la atención. Además, la somnolencia está presente hasta en un 30% de los accidentes de tráfico, al menos en España según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT) de España.