El satélite astronómico Swift de la NASA, puesto en órbita en 2004, ha estado realizando una gran labor a través de los años, estudiando los estallidos de rayos gamma (las explosiones más potentes del universo actual) y otros objetos y fenómenos astronómicos, gracias a estar equipado con varios telescopios que han efectuado observaciones en rayos gamma, rayos X, luz ultravioleta y luz visible.
Todas las naves espaciales en órbita terrestre baja experimentan una cierta resistencia al avance provocada por el aire de la parte alta de la atmósfera de nuestro planeta. Aunque ese aire es muy escaso, su débil efecto de frenado es capaz de reducir poco a poco la altitud a la que orbita la nave. Si esta no cuenta con capacidad de propulsión para mantener su órbita, el progresivo descenso sitúa la nave ante una creciente densidad del aire hasta que todo se precipita y la nave cae de manera rápida e incontrolada.
Un aumento de la actividad solar amplificó este efecto para la nave Swift, que comenzó a descender más rápido de lo previsto y sin posibilidad de compensarlo por sus propios medios.
En septiembre de 2025, la NASA contrató a la empresa Katalyst Space Technologies para que intentara salvar a la Swift. La compañía disponía de menos de un año para diseñar, construir, probar y lanzar al espacio su nave espacial robótica de servicio, denominada LINK, y para que esta se reuniese con la Swift y la devolviera a una órbita lo bastante estable.
La construcción de la nave se logró completar a tiempo. La LINK fue lanzada al espacio el 3 de julio pasado. Sin embargo, a finales de ese mes sufrió fallos técnicos que finalmente impidieron que ejecutase el rescate planeado.
Swift ha estado apurando desde entonces el tiempo que le quedaba para efectuar observaciones útiles, hasta ahora en que la altitud ha descendido por debajo de los 275 kilómetros y se calcula en unas pocas semanas lo que tardará en reentrar a la atmósfera terrestre. La mayor resistencia atmosférica al avance a esta altitud impide que los telescopios del satélite observen de manera estable sus objetivos astronómicos.














