Los incendios forestales y el calor extremo se están convirtiendo en factores de mayor riesgo para la calidad del aire y podrían neutralizar los esfuerzos que se hacen para reducir la contaminación causada por los coches, la industria o los sistemas de calefacción, exponiendo más los pulmones de las personas a micropartículas muy nocivas.
«Una mayor contaminación por los incendios forestales y las olas de calor pueden debilitar los esfuerzos internacionales para mejor la calidad del aire, proteger la salud humana y la de los ecosistemas», según un informe publicado el pasado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Uno de los principales problemas son las PM2.5, partículas de menos de 2,5 micrómetros que pueden penetrar profundamente en los pulmones y llegar al torrente sanguíneo.
Entre sus diversas fuentes de emisión los incendios y las tormentas de arena ocupan un lugar destacado, así como las actividades industriales o la agricultura, entre otros.














