Una investigación reciente revela la posible existencia de huellas gravitacionales, detectables hoy en día, de antiguas acumulaciones de materia oscura que experimentaron un proceso comparable a la formación de una estrella convencional. Se trataría de cuerpos celestes calificables como “estrellas de materia oscura”.

En general, las primeras estrellas del universo eran muy diferentes de las modernas. Pero algunas de ellas pudieron serlo más, hasta el punto de estar energizadas por la autoaniquilación de materia oscura en vez de por la fusión nuclear de materia normal.

La materia oscura es un tipo desconocido de materia que no puede detectarse más que por su influencia gravitatoria. Es más abundante en el cosmos que la materia normal. No corresponde a agujeros negros convencionales ni a ninguna otra clase de astro conocida. Según algunas teorías, existe solo en forma de partículas exóticas. Y al colisionar unas con otras, estas partículas se aniquilan mutuamente, depositando calor en nubes de hidrógeno y helio en proceso de contracción y convirtiéndolas en estrellas de esta clase tan extraña.

Las condiciones para la formación de estrellas energizadas por materia oscura eran las ideales unos pocos cientos de millones de años después de la creación del universo, concretamente en los centros de las acumulaciones de materia oscura. Hoy ya no se dan estas condiciones idóneas.