La afluencia sin precedentes de migrantes que cruzaron desde Marruecos hacia el enclave español de Ceuta, en el norte de África, el jueves y el viernes pasados generó tensiones entre España y los socios europeos más críticos de su política migratoria. Italia, seguida por Dinamarca, reclamó de inmediato la suspensión de España del espacio Schengen.

El pedido irritó a Madrid, que solicitó una reunión por videoconferencia de los ministros del Interior de la Unión Europea (UE) para este martes 4 de agosto.