El desierto de Atacama, en Chile, es uno de los lugares más inhóspitos de la Tierra. La escasez de lluvia, el alto contenido de sal en el suelo y las fluctuaciones extremas de temperatura, hacen que la vida allí sea todo un desafío.
Un nuevo estudio demuestra que, en contra de todas las expectativas, hay más biodiversidad en el suelo de ese desierto de lo que cabría esperar.
El estudio en el que se ha hecho este descubrimiento es obra de un equipo internacional encabezado por Laura Villegas, de la Universidad de Colonia en Alemania.
De entre las formas de vida presentes en ese desierto, Villegas y sus colegas les dedicaron especial atención a los gusanos nematodos.














