La pregunta sobre cómo surgió la vida en la Tierra ha intrigado a la humanidad desde que fue consciente de las implicaciones científicas de la cuestión. No es posible viajar hacia atrás en el tiempo para presenciar la primera chispa de vida, pero sí resulta plausible rastrear pistas brindadas por la química, la física y la geología e identificar los posibles escenarios que pudieron propiciar la aparición de vida.

 

Si bien muchas teorías se centran en la función de las biomoléculas y los biopolímeros, un equipo de científicos de Japón, Malasia, el Reino Unido y Alemania ha desarrollado una teoría que incorpora el papel de los geles en el origen de la vida.

 

Tony Z. Jia, de la Universidad de Hiroshima en Japón, Ramona Khanum, de la Universidad Nacional de Malasia, y sus colegas han descrito cómo la vida pudo haberse originado dentro de “burbujas” de gel adheridas a la superficie: estructuras pegajosas y semisólidas que comparten propiedades con las biopelículas microbianas actuales, que se forman sobre rocas, sobre superficies de estanques de agua e incluso sobre objetos artificiales.

 

Los autores del estudio argumentan que esos geles primitivos pudieron proporcionar la estructura y las funciones necesarias para que los sistemas químicos primitivos se volvieran cada vez más complejos, mucho antes del surgimiento de las primeras células.

 

Al atrapar y organizar moléculas, los geles prebióticos podrían haber superado barreras clave en la química prebiótica, permitiendo la concentración molecular, la retención selectiva y la amortiguación ambiental. Dentro de estructuras conformadas por estos geles, los sistemas químicos primitivos podrían haber desarrollado comportamientos protometabólicos y autorreplicantes, sentando las bases para el paso evolutivo definitivo desde la química a la biología.