Valiéndose de la computación cuántica, unos científicos han conseguido realizar en solo 15 minutos un trabajo de análisis que, de otro modo habría resultado inviable por requerir unos 20 millones de años.
El logro es obra de un equipo internacional integrado, entre otros, por Zheng-Hao Liu y Jonas Schou Neergaard‑Nielsen, de la Universidad Técnica de Dinamarca.
La modalidad de computación cuántica empleada, basada en fotones entrelazados cuánticamente, permitió determinar, con solo unas pocas mediciones, el “ruido” del sistema de prueba, algo que en la práctica era inviable mediante la computación clásica.
Los cálculos de esta clase resultan muy problemáticos en infinidad de campos de la ingeniería y de la ciencia en general: cuando se desea caracterizar un sistema físico se realizan mediciones repetidas y, con arreglo a ellas se calcula la «huella de ruido» del sistema.
El problema se agrava sobremanera en los dispositivos cuánticos. Por un lado, el “ruido” cuántico forma parte de las mediciones. Además, la cantidad de experimentos necesarios para sistemas complejos puede aumentar exponencialmente con el tamaño del sistema, por lo que rápidamente se vuelve impráctico o incluso imposible llevar a cabo todas las comprobaciones necesarias. Los investigadores se propusieron encontrar otra forma de realizar esta labor. Para ello recurrieron a fotones entrelazados cuánticamente.














