En el cine deportivo, la narrativa habitual coloca al triunfo como recompensa: la victoria es la meta y la derrota, un aprendizaje en el camino.
«The Smashing Machine», dirigida por Benny Safdie, desafía de raíz esa convención. Aquí, ganar no significa redención ni gloria. Al contrario, se convierte en el enemigo más insidioso.
Con Dwayne Johnson en el papel de Mark Kerr y Emily Blunt como su pareja Dawn Staples, la película propone un retrato inquietante del vacío que deja el éxito cuando se confunde con la salvación. En una conversación exclusiva los actores conversaron de su proceso creativo.














