Los organizadores del Festival de Flandes, en Gante, fueron francos sobre por qué decidieron cancelar un concierto previsto de la Filarmónica de Múnich: su director, el israelí Lahav Shani, no se había distanciado lo suficiente de las acciones del gobierno de Israel en Gaza.
Al cancelar el evento en Flandes, los organizadores afirman que querían «mantener la serenidad» del festival y manifiestan su «profunda convicción de que la música debe ser una fuente de conexión y reconciliación». No obstante, en lugar de serenidad, la decisión provocó una ola de indignación, especialmente en Alemania.














