“Mi donante era varón, tenía 50 años y murió de un derrame cerebral”, esa es la única información que tiene Milagros Contreras de la persona que le dio una nueva oportunidad de vida, tras pasar por una agonía de poco más de un año con el diagnóstico de insuficiencia renal crónica.

Desahuciada, inconsciente y con su riñón a punto de dejar de funcionar, Contreras se convirtió en la primera paciente en ser trasplantada de este órgano de un donante fallecido. Hasta el año el 2007 este tipo de procedimiento no era viable en el país. Sin embargo, en octubre de ese año lo que parecía imposible se hizo posible.