Unos científicos han inventado un sistema respetuoso con el medio ambiente y barato para almacenar energía de alta potencia en un supercondensador híbrido fabricado a partir del carbón obtenido de restos de biomasa de pino (Pinus radiata o Pinus insignis).

 

El avance es obra del Grupo de Estado Sólido y Materiales de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU).

 

El equipo de investigación y desarrollo, que incluye a Eider Goikolea, Idoia Ruiz de Larramendi y Jon Rodriguez-Romero, los tres de la UPV/EHU, ha fabricado un condensador de iones de litio con electrodos creados a partir de partículas de madera descartadas en los aserraderos, un tipo de biomasa muy accesible en el País Vasco. Para confeccionar los electrodos, se han utilizado procesos sostenibles y de bajo coste. Los resultados muestran que los materiales derivados de la biomasa presentan unas características excelentes para obtener sistemas de almacenamiento de energía de alta potencia ecológicos y económicos.

 

Los sistemas de almacenamiento de energía desempeñan un papel destacado en la obtención de soluciones energéticas sostenibles capaces de satisfacer las necesidades energéticas de la sociedad moderna. Tal como argumenta Eider Goikolea, investigadora del Grupo de Investigación de Estado Sólido y Materiales, en el campo de las energías renovables no podemos regular la intensidad del viento, del calor, de la luz, etcétera, y a menudo la demanda de energía no coincide con la producción. Por ello, es necesario desarrollar métodos sostenibles para almacenar esa energía obtenida de fuentes renovables.

 

Eider Goikolea e Idoia Ruiz de Larramendi, profesoras de la UPV/EHU, desarrollan materiales para la próxima generación de tecnologías de almacenamiento de energía electroquímica. “Desarrollamos nuevos materiales que puedan ser utilizados para almacenar energía. En este caso, hemos elaborado unos carbones a partir de partículas de madera del pino insignis presente en nuestro entorno y que se utiliza en las carpinterías. Al fin y al cabo, ese serrín no se utiliza para nada, pero tiene un gran contenido en carbono», explica Idoia Ruiz de Larramendi.