“Yo vengo de Capotillo”. Comenzó diciendo en una conversación trivial, Giselle Castro, una periodista que llegaba a la Universidad Autónoma de Santo Domingo dejando atrás manifestaciones violentas en el barrio, y a veces llegando a su casa luego de ser testigo de otra revuelta en la UASD.
“Había días que salía de un lío para irme a otro”. Tuvo que vencer obstáculos y peligros para obtener su título profesional. «Nadie se imagina todo lo que he pasado». Se le hace un nudo en la garganta, pero nada que un trago de vino no pueda disolver. Porque esta conversación surgió durante un encuentro entre amigas.














