República Dominicana cuenta con dos reservas de biosfera. La primera, Jaragua-Bahoruco-Enriquillo, fue declarada en el año 2002; la segunda, Madre de las Aguas, fue aprobada el 5 de julio de este 2024.
Estos espacios designados por el Programa sobre el Hombre y la Biosfera (MAB) de la Unesco son tan especiales que necesitan una gestión especial, dice Gloria Santana, encargada del Departamento de Vida Silvestre de la Dirección de Biodiversidad del Viceministro de Áreas Protegidas y Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
“Porque son pequeñas muestras muy relevantes para la conservación de la biodiversidad; por eso se llaman reservas, porque es lo que nos queda…”.
Cuesta un poco de trabajo que la gente entienda cómo funciona una reserva de biosfera porque es un tema que tiene que verse como un ordenamiento del territorio, comenta Santana.














