Es de manejo público que la inmigración ilegal de haitianos desde su territorio a República Dominicana se ha convertido en un negocio, para individuos de instituciones públicas que están llamados a regular y controlar la avalancha que llega al país de habitantes de la parte oeste de la Isla de Santo Domingo, fenómeno que desde hace varias décadas se ha ido convirtiendo en lo que podemos denominar en un problema histórico.
En una época no muy lejana, cuando a un militar lo trasladaban para la frontera se consideraba como un castigo, pero de un tiempo para acá eso se considera como un premio, en virtud de los retenes que se constituyen en forma reiteradas en “peajes”, cuyos beneficios son usufructuados por los mismos militares; pero también recientemente se han sorprendido militares trasladando en vehículos no oficiales a ilegales haitianos desde la frontera hacia el interior del país, una práctica que frecuentemente también es realizada por civiles con la complicidad en ocasiones de militares.














