El desplazamiento diario de los residentes del Gran Santo Domingo se ha convertido en un enorme obstáculo que les arrebata horas preciosas de sus vidas, estimándose que entre 2 y 4.5 horas se evaporan a diario en laberintos de tráfico y congestión vehicular. Así lo explica la arquitecta Heidi De Moya, directora de la Escuela de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), al señalar que ese tiempo perdido no sólo implica largas esperas en calles saturadas, sino que también impacta en la vida familiar, el descanso necesario y la productividad de los ciudadanos.
Entiende que la raíz de este problema se encuentra en la falta de diseño y planificación urbana en las ciudades que conforman el Gran Santo Domingo y sus áreas adyacentes.
Conectividad
La especialista indica que la ausencia de una conexión eficiente y fluida entre estas áreas ha creado un modelo de funcionamiento fragmentado, donde cada sector opera de manera aislada, sin considerar que la solución a estos desafíos debe ser colectiva en beneficio de todos los habitantes.
Destaca la necesida














