El remozamiento de un barco siempre es noticia, pues futuros pasajeros tienen gran interés en cómo se encontrará el barco, e interesados en la industria de cruceros quieren estar al tanto de renovaciones e innovaciones. Y es más noticioso aún cuando el remozamiento va acompañado de anuncio de expansión de una flotilla.
Primeramente el remozamiento, que en el caso del barco Crystal Serenity de Crystal Cruises este verano ha sido como toparnos con un amigo que no hemos visto en cinco años y encontrar que no ha envejecido, sino que está revitalizado y lleno de energía y vigor. Mi esposo Humberto y yo habíamos disfrutado del Crystal Serenity, un barco sosegado con capacidad para solamente 740 pasajeros y 51,400 toneladas de desplazamiento, en cuatro ocasiones en travesías a Asia, Islandia, Mediterráneo y Caribe -la última vez en 2019-. Cada vez nos había encantado por su decorado y ambiente, habitaciones, restaurantes y servicio, y por su soberbio sistema de estabilización -aunque a veces navegamos en aguas turbulentas, el vino en nuestra copa en el comedor estaba tan tranquilo como en tierra firme-.














