Los activistas de Extinction Rebellion (Rebelión contra la extinción) se preparan en estos momentos para «The Big One», una protesta climática masiva frente al Parlamento de Londres, en Inglaterra, que espera reunir a más de 100.000 personas. En tanto, otros grupos como Letzte Generation (Última Generación) o Just Stop Oil (Detengan el petróleo) siguen creyendo en el camino disruptivo, como arrojar sopa de tomate sobre reconocidas obras de arte o interrumpir el tráfico.
La activista Anna Holland, de Just Stop Oil, está convencida de que este tipo de acciones llaman la atención. El año pasado, junto a su compañera Phoebe Plummer, arrojó salsa de tomate sobre el cuadro «Los Girasoles» de Vincent Van Gogh, que se encuentra colgado en la Galería Nacional de Londres: «Cuando Phoebe y yo arrojamos la sopa, hubo mucha más gente que habló de la crisis climática, que cuando tres millones de personas fueron desplazadas por las inundaciones en Pakistán. Y eso es una prueba sólida de que la acción disruptiva es increíblemente eficaz», dijo Holland a DW.
Para averiguar si estas acciones son más efectivas que las manifestaciones, DW analizó 4,6 millones de tuits publicados por 30 organizaciones de noticias en inglés, entre el 20 de agosto de 2018 y el 20 de febrero de 2023.














