Con la fiebre provocada por ‘Squid Game'(‘El juego del calamar’, en español), la exitosa serie está lejos de ser un caso aislado, lo coreano está de moda, en lo musical, en lo audiovisual e incluso en lo estético. Es todo un fenómeno cultural.
A este auge de la popularidad de la cultura y ocio procedentes de Corea del Sur, se le denomina ‘Hallyu’, palabra recientemente aceptada por el diccionario de Oxford, junto a otros 26 términos procedentes del coreano, como ‘Hallyu Wave’, ‘Korean Wave’ (es decir ‘ola coreana’).
Y, en realidad, esto ha venido ocurriendo desde la década de 1990, a través del ‘soft power'(influencia política y cultural ‘blanda’) con el que atraían a los occidentales hacia la concepción del mundo a través de la óptica de este país asiático.
Pero ahora, la ola coreana ha cogido fuerza en forma de un arrollador tsunami cultural.
Llamado también por algunos ‘K-Boom’ (éxito explosivo de lo coreano), este auge ha crecido enormemente con el K-Pop, uno de los pocos géneros musicales que le disputan el podio al reguetón latino.
Pero el ‘Hallyu’ se ha extendido al cine y a la televisión y, además, va acompañado por un creciente interés hacia la cosmética y moda surcoreanas.
K-Drama: Érase una vez en ‘koreawood’.
Durante la ceremonia de los Óscar celebrada a principios del 2020, cuando el coronavirus parecía una amenaza mucho más remota y ligera de lo que resultó y que aún no ha terminado, Corea del Sur hizo historia.
Y es que ‘Parasite’ (2019), del director y guionista surcoreano Bong Joon-ho, hizo historia al convertirse en la primera película de habla no inglesa en ganar, no solo el Óscar a la mejor cinta de dicha categoría, sino el premio principal: el Óscar a la Mejor Película.
Además, Bong Joon-ho se llevó también las estatuillas que premiaron al Mejor Directo














