Para crear computadoras, dispositivos médicos y otras tecnologías avanzadas nuevas y más eficientes, los investigadores están recurriendo a los nanomateriales: materiales manipulados en la escala de átomos o moléculas que exhiben propiedades únicas.

El grafeno es un nanomaterial revolucionario, debido a su capacidad para conducir electricidad fácilmente, así como a su extraordinaria resistencia mecánica y flexibilidad. Sin embargo, un obstáculo importante en su adopción para las aplicaciones diarias es la producción de grafeno a gran escala, al tiempo que conserva sus increíbles propiedades.

 

En un artículo publicado en la revista ChemOpen, Anne S. Meyer, profesora asociada de biología en la Universidad de Rochester, y sus colegas de la Universidad Tecnológica de Delft en los Países Bajos, describen una manera de superar esta barrera. Los investigadores describen su método para producir materiales de grafeno utilizando una técnica novedosa: mezclar grafito oxidado con bacterias. Su método es una forma más rentable, ahorradora de tiempo y respetuosa con el medio ambiente de producir materiales de grafeno en comparación con los producidos químicamente, y podría llevar a la creación de tecnologías informáticas y equipos médicos innovadores.

 

El grafeno se extrae del grafito, el material que se encuentra en un lápiz ordinario. Con exactamente un átomo de espesor, el grafeno es el material bidimensional más delgado, pero más fuerte, conocido por los investigadores. Los científicos de la Universidad de Manchester en el Reino Unido fueron galardonados con el Premio Nobel de Física 2010 por su descubrimiento del grafeno; sin embargo, su método de usar cinta adhesiva para hacer grafeno produjo solo pequeñas cantidades de material.

 

«Para aplicaciones reales necesitas grandes cantidades», dice Meyer. «Producir estas cantidades a granel es un desafío y generalmente resulta en un grafeno que es más grueso y menos puro. Aquí es donde entró nuestro trabajo».