Un estudio argentino realizado en animales de laboratorio sugiere que una dieta rica en harina de soja podría prevenir los daños cardiovasculares causados por la acumulación de cadmio en el organismo, un riesgo al que están particularmente expuestos trabajadores de industrias que emplean ese mineral en las líneas de producción.

 

“Si bien usamos un modelo animal, parte de las observaciones podrían ser extrapolados al ser humano”, indicó uno de los directores del trabajo, el doctor Darío Ramírez, del Instituto Multidisciplinario de Investigaciones Biológicas (IMIBIO) que depende del CONICET y de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) (Argentina).

 

El cadmio es un metal muy tóxico y carcinogénico que se encuentra en el agua, el aire y el suelo en forma natural. También está presente en industrias como las del plástico, pinturas y baterías, así como en el humo de tabaco. Ingresa por vía respiratoria, por piel y mucosas y por ingestión. Y su acumulación en el organismo se asocia a pérdida en la elasticidad de los vasos sanguíneos, aumento de la presión arterial, fallas cardiacas y predisposición a arteriosclerosis, explicó Ramírez, quien dirige el Laboratorio de Medicina Experimental y Translacional del IMIBIO.

 

Ahora, los científicos de San Luis administraron a dos grupos de ratas agua de la canilla o agua con 15 o 100 microgramos por litro de una sal de cadmio. Al cabo de 60 días, los análisis mostraron que la exposición crónica a ese mineral causó efectos inflamatorios y muerte celular programada o “apoptosis” en la pared vascular de los animales, según revela la revista ‘Journal of Trace Elements in Medicine and Biology’.

 

Sin embargo, cuando a otros animales les dieron una dieta basada en proteínas de harina de soja antes y durante la exposición al cadmio, los investigadores constataron una atenuación o bloqueo de esas lesiones.