Un equipo multidisciplinar de investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y las universidades Carlos III de Madrid (UC3M), Oxford (Oxford University) y Coventry (Coventry University) ha desarrollado un sistema de estimulación cerebral profunda bajo demanda que puede ser implementado en los sistemas de neuroestimulación que tratan la enfermedad de Parkinson. El sistema propuesto es capaz de funcionar con un 100 % de precisión, es decir, es capaz de detectar sin fallo el estado en el que se encuentra el paciente en cada momento.

La enfermedad de Parkinson es en la actualidad la segunda condición neurodegenerativa más importante en cuanto a su incidencia, pero se estima que se convierta en la primera en 2040, superando al alzhéimer. Como señala la Federación Española de Párkinson, se prevé que esta enfermedad se convierta en una pandemia dentro de 20 años. Por ello, surge la necesidad de investigar e implementar nuevas medidas para combatirla.

Para aliviar la sintomatología asociada, la primera opción se basa en un tratamiento farmacológico. Sin embargo, no todos los pacientes responden bien a la medicación. Además, con el tiempo empieza a generar efectos adversos como discinesias (trastornos del movimiento anormales e involuntarios).

En estos casos, una vía de tratamiento es la estimulación cerebral profunda, que consiste en la implantación de un neuroestimulador que proporciona corriente eléctrica a través de una serie de electrodos en el área del cerebro que controla el movimiento (el núcleo-diana, normalmente el núcleo subtalámico). Esto hace que la población neuronal, alterada por la falta de dopamina, recupere su funcionamiento. Sin embargo, los neuroestimuladores actuales una vez implantados estimulan de manera continuada, lo cual induce efectos adversos en el paciente (como parestesia o deterioro cognitivo, entre otros).