Unos científicos han conseguido detectar por primera vez pulsos sincronizados de radiación óptica y de rayos X procedentes de un misterioso púlsar a unos 4.500 años-luz. Las observaciones indican que podría ser necesario un nuevo mecanismo físico para explicar el comportamiento de fuentes de rotación rápida como esta, conocidos como púlsares de milisegundos de transición. Las conclusiones se publican en la revista The Astrophysical Journal.

El descubrimiento, en el que han participado investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España y del Instituto de Ciencias del Espacio, se ha llevado a cabo como parte de una campaña de observación de dos días iniciada en 2017 por el observatorio de rayos X de la Agencia Espacial Europea (ESA) XMM-Newton y otros telescopios. Concretamente, los científicos del Instituto de Ciencias del Espacio ha participado tanto en las observaciones ópticas como en las de radio, utilizando, entre otros, el Observatori Astronòmic del Montsec (OAdM) gestionado por el Institut d’Estudis Espacials de Catalunya. El equipo internacional de astrónomos ha podido medir con una muy alta resolución temporal los dos tipos de radiación procedentes del púlsar ultrarrápido mediante la combinación de varias instalaciones espaciales y terrestres.

El púlsar analizado en este estudio, conocido como PSR J1023+0038, gira alrededor de su eje en unas pocas milésimas de segundo. Estos púlsares se clasifican como púlsares de milisegundos, algunos de los cuales también agregan materia de una estrella compañera, como es el caso de este púlsar.

Estudios anteriores habían demostrado que este púlsar pertenece a la rara categoría de los llamados “púlsares de milisegundo transicionales”, aquellos que cambian entre dos modos diferentes de emisión: en rayos X y en ondas de radio.

Según el modelo principal que explica este comportamiento, la incorporación de materia de la estrella compañera da lugar a las emisiones pulsátiles de rayos X, mientras que se cree que la señal de radio es el resultado de la rotación del campo magnético del púlsar. Sin embargo, otras observaciones del PSR J1023+0038 han revelado que podría ser necesaria una explicación totalmente diferente para entender esta clase de fuentes.