En agosto pasado, una familia originaria de la ciudad de Wandiligong, la cual pertenece al estado de Victoria, en Australia, descubrió que en el patio trasero de su casa se encontraba un cachorro herido y que gemía de dolor. 

En un principio pensaron que el “perrito” pertenecía a alguno de sus vecinos que se había escapado, pero en realidad, nadie de su barrio andaba buscando a su mascota; al no haber reclamos, la familia decidió adoptarlo y le pusieron por nombre “Wandi”.

Una de las integrantes de la familia compartió una foto de “Wandi” en su perfil de Facebook, en donde escribió: “No puedo decir si es un zorro o un perro”. Nunca se imaginó que su post sería compartido por varios de sus contactos, generando así todo un debate en la red social, ya que muchos le indicaron que lo más seguro es que no se trataba de un perro común y corriente.

Así que esta persona decidió llevar al animal a un hospital veterinario en la ciudad de Bright; ahí fueron atendidos por la doctora Rebekah Day, quien luego de hacerle una exhasutiva revisión, le informó que el animalito se encontraba en perfecto estado, y algo más importante, que parecía que se trataba de un ejemplar de dingo, una subespecie de lobo propia de esta región.

Para confirmar dicha teoría, a “Wandi” le hicieron un examen de ADN, el cual arrojó que, efectivamente, se trataba de un perro salvaje, 100% puro, algo que hoy es prácticamente imposible de encontrar.

El dingo fue enviado a la Fundación Australiana de Dingo, la cual posee un santuario en donde albergan a este tipo de animales, las cuales se encuentran en situación vulnerable, ya que son el objeto del deseo de muchos cazadores, así como de animales de rapiña.